Amazon, la empresa que construyó buena parte de su imperio comercial vendiendo libros, está comprando ejemplares físicos —incluidos tomos raros— para escanearlos y destruirlos después, con el único fin de alimentar el entrenamiento de sus modelos de inteligencia artificial. La revelación fue hecha por 404 Media, que documentó el proceso colocando un rastreador AirTag dentro de un libro raro adquirido por la compañía. Medios como Xataka México e Hipertextual retomaron la investigación y señalaron que la práctica no es exclusiva de Amazon: Anthropic ya había recurrido a un método similar años antes.
Lo esencial
- 404 Media descubrió el operativo tras insertar un AirTag en un libro raro comprado por Amazon y rastrear su recorrido hasta una bodega industrial en Las Vegas.
- La compañía escanea los libros página por página para digitalizarlos y usarlos como material de entrenamiento de sus modelos de lenguaje, según reportó Hipertextual.
- Los ejemplares originales son destruidos una vez completado el escaneo, de acuerdo con ambas investigaciones.
- Anthropic aplicó una técnica comparable con su llamado “Proyecto Panamá”: compró millones de libros impresos, cortó sus encuadernaciones, los escaneó y desechó los originales, según relató Inc.com y recogió Xataka México.
- Libreros de distintos países han reportado pedidos inusualmente grandes de títulos antiguos por parte de compradores opacos, entre ellos el vendedor canadiense de segunda mano Zoom Books, aunque no hay pruebas públicas de que esos libros terminaran en manos de empresas de inteligencia artificial.
Cómo se descubrió el operativo
El hallazgo se originó en una investigación de 404 Media, que decidió instalar un dispositivo de rastreo tipo AirTag dentro de un libro raro que Amazon había adquirido. Gracias a esa señal, el medio pudo seguir el trayecto físico del ejemplar por distintos puntos del país hasta que llegó a una bodega industrial en Las Vegas, presumiblemente uno de los centros donde la compañía procesa el material antes de digitalizarlo. Según Xataka México, este rastreo permitió evidenciar de forma concreta una práctica que hasta entonces se sospechaba pero no se había documentado paso a paso.
Hipertextual precisó que la técnica consiste en escanear los libros página por página para nutrir a los modelos de lenguaje de la empresa, un proceso que exige separar y, en muchos casos, destruir físicamente el ejemplar original una vez capturado su contenido en formato digital.
Un método que ya había usado Anthropic
Amazon no es la primera gran empresa de inteligencia artificial en recurrir a este tipo de estrategia. De acuerdo con un informe de Inc.com citado por Xataka México, Anthropic desarrolló años atrás una iniciativa interna conocida como “Proyecto Panamá”, mediante la cual la compañía compró millones de libros impresos, cortó sus encuadernaciones para facilitar el escaneo, digitalizó su contenido y finalmente desechó los originales. El objetivo era construir una biblioteca digital masiva destinada a la investigación y al entrenamiento de sus propios modelos.
La coincidencia entre ambos casos sugiere que la compra masiva de libros físicos para su posterior digitalización y destrucción se ha convertido en una práctica recurrente entre las compañías que desarrollan grandes modelos de lenguaje, más allá de que Amazon y Anthropic operen de forma independiente.
Compras opacas en librerías de todo el mundo
El fenómeno no se limita a operaciones aisladas. Según el reporte de Inc.com retomado por Xataka México, libreros de varios países han identificado pedidos inusualmente grandes de títulos antiguos, aparentemente no relacionados entre sí, realizados por compradores que no revelan su identidad final. En Australia, algunos libreros lograron rastrear parte de esas compras hasta el vendedor canadiense de segunda mano Zoom Books, aunque las fuentes son claras en señalar que no existe evidencia pública de que esos libros específicos hayan terminado en manos de empresas de inteligencia artificial.
Esta falta de transparencia en la cadena de compra plantea dudas sobre cuántas otras adquisiciones similares podrían estar vinculadas a proyectos de entrenamiento de IA sin que libreros, autores o herederos de derechos lo sepan.
Qué implica para autores, editoriales y lectores en América Latina
Para los lectores y libreros de América Latina, la noticia resulta particularmente sensible porque Amazon es, para muchos países de la región, uno de los principales canales de venta de libros físicos e importados, incluyendo ediciones raras o descatalogadas que resultan difíciles de conseguir localmente. Xataka México subraya lo paradójico de la situación: una empresa que construyó su imperio comercial vendiendo libros por millones ahora los adquiere para destruirlos una vez escaneados, en un proceso que, según ese medio, “desprecia por completo el derecho de autor” al priorizar el entrenamiento de modelos automáticos sobre la preservación de las obras originales.
La destrucción de ejemplares raros o de tiradas limitadas —muchos de los cuales no existen en formato digital ni tienen reediciones disponibles— implica una pérdida potencialmente irreversible para bibliotecas, coleccionistas y comunidades académicas que dependen de esos textos para investigación o consulta, incluidas las de países hispanohablantes que suelen depender de la importación de ediciones originales o de segunda mano.
Qué esperar
Hasta el momento, ni Amazon ni Anthropic han ofrecido explicaciones públicas detalladas sobre los criterios que utilizan para seleccionar los libros que compran, ni sobre las políticas de derechos de autor que aplican antes de escanear y destruir los ejemplares. Tampoco hay claridad sobre el volumen total de libros procesados de esta manera ni sobre si existen alternativas de digitalización que preserven los originales.
La investigación de 404 Media abre la puerta a que otros medios y organizaciones de libreros continúen rastreando este tipo de operaciones, especialmente en mercados donde se han detectado compras opacas, como el caso australiano vinculado a Zoom Books. Mientras tanto, la controversia se suma a un debate más amplio sobre el uso de material protegido por derechos de autor para entrenar modelos de inteligencia artificial, un tema que enfrenta actualmente a varias editoriales, autores y compañías tecnológicas en tribunales de distintos países.


